Cierto día leyendo, encontré una muy buena reflexión acerca de los defectos. Muchas veces algunos defectos son un poco difícil pero no imposibles sacarlos de nuestra personalidad y de nuestro corazon puesto que los dejamos avanzar, dejamos que echen raíces pero siempre he dicho que todo en la vida tiene solución menos la muerte, sin embargo hubo un hombre quien venció la muerte y quien puede ayudarnos con nuestros defectos y además de ayudarnos con nuestros defectos, hacer de nuestras vidas una existencia placentera; ese gran hombre es JESUCRISTO.
LOS DEFECTOS
En la antigua Persia vivía un gran sabio muy respetados por sus discípulos, cierto día dos de los discípulos le preguntaron:
-Maestro ¿como podemos combatir nuestros propios defectos?
El sabio los llevó a un lugar lleno de muchos arboles, luego ordenó a unos de los jóvenes que arrancara un arbolito de escasa altura. El discípulo lo arrancó sin mayor dificultad con una sola mano. El sabio le indicó enseguida otro árbol más grande, el cual fue arrancado por el joven con más esfuerzo.
A continuación trató de sacar un árbol mas robusto pero solo pudo hacerlo con ayuda de otro compañero. Por ultimo, el sabio indicó mover otro árbol corpulento, pero el esfuerzo fue nulo.
-Maestro no podemos-Dijeron desalentados-es imposible arrancarlos.
-Eso es lo que ocurre con nuestros defectos- dijo el sabio- Al principio, cuando dejemos que echen hondas raíces, entonces si muchas veces resulta imposible arrancarlos de nuestro corazón.
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